Volutas de humo que flotan alrededor de mi cuerpo,
con que simpleza se desintegran en cuanto las toca el viento.
Conversar, conversar con vos quisiera,
decirte, decirte lo que yo siento...
¿Por qué siempre te necesito cuánto más solo me encuentro?
Este, este, tu encanto fatal es lo único que no entiendo,
sabiendo que poco a poco mi vida estás consumiendo.




Estoy cansada de mis vicios, cansada de mis caprichos, y un poco (bastante) cansada de mi. Ya no soporto mis inconstancias, la falta de ganas de todo (menos de vos). Todos esos silencios que dejaste en mi me están consumiendo, y repito hasta el cansancio suspiros ahogados. Quiero dejar de temblar cuando te veo, y sacarme ese nudo que se me hace en la garganta cuando tu ventanita titila naranja. Quiero dejar de extrañarte, dejar de pensarte, olvidarme tu nombre y tus manos, tus abrazos, tu voz y tu pelo entre mis dedos. De mis uñas hundiéndose en tu espalda, y mis dientes en tu cuello, marcando tu piel, inventándome un -sos mío- (siempre supe que eras de NADIE). Quiero que no existas más en mi. Y sobre todo quiero que vuelvas, a consumirme un poco más... esta noche*




Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Porque es tan exacto lo que escribiste?





Te quiero... (ya lo sabías)


Eri
Leandro ha dicho que…
...

No voy a acotar nada, al menos hoy
Natalia Maggi ha dicho que…
practicamente todos nos cansamos de nuestros ademanes y vicios, pero son lo que somos, de la manera más profunda.